Existe una situación relacional que generaciones anteriores no tenían vocabulario para describir y que tú probablemente hayas vivido al menos una vez. La persona que "no es tu pareja" pero con quien quedas casi todos los fines de semana. El tipo con el que llevas ocho meses sin que nadie haya dicho en voz alta qué estáis haciendo.
Eso tiene nombre: situationship.
Por qué existen
Los situationships no nacen de la mala fe (aunque a veces sí). Nacen de una combinación de factores: miedo al rechazo, miedo al compromiso, apps de citas que gamifican las relaciones, y una cultura que romantiza la ambigüedad como señal de profundidad emocional.
El problema no es la ambigüedad en sí. El problema es cuando una de las dos personas quiere más claridad y no sabe cómo pedirla.
"La ambigüedad no es poética. Es, con frecuencia, una manera de tener lo que quieres sin asumir lo que eso implica."
Cómo salir (si quieres salir)
Primero: decide qué quieres tú, antes de la conversación. No "lo que sería razonable querer" ni "lo que no le asuste". Lo que tú quieres.
Segundo: la conversación. Directa, sin dramatismos, sin ultimátums disfrazados de preguntas. "¿Qué somos?" es una pregunta válida y merece una respuesta clara.
Tercero: si la respuesta no es la que quieres, tienes información. Y la información, por muy dolorosa que sea, siempre es mejor que el limbo.
Profundizamos mucho más en esto en "Casi algo", nuestra guía de situationships.
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